Revive, la muerte y el sagrado arte de vivir.

¿Qué es la muerte?
Esta es una gran pregunta que todos nos hemos hecho en algún momento.
Para encontrar tu respuesta que tal si te preguntas
¿Qué es la vida?


La vida y la muerte están interconectadas, son inseparables, las dos caras de la misma moneda.

Una no existe sin la otra y ambas necesitan de la otra para existir. Representan el permanente ciclo de la existencia.

La vida, como tal, está plagada de pequeñas y constantes muertes, cada cambio externo o interno, cada evolución personal, cada transformación lleva implícito una muerte y un renacimiento. El niño se transforma en adulto, el cambio de trabajo, el compromiso con la pareja, ser padres, los gustos cambiantes, los hábitos que se modifican, etc.
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La vida es constante cambio, impermanencia y transitoriedad.

El aferramiento rígido a una idea, objeto o persona genera sufrimiento, potencia el apego, el miedo y la consecuencia es la muerte en vida.
Ya que todo es cambiante, ya que todo es impermanente, ¿Para qué sufrir por cuánto durará? ¿Para qué dejar de vivir por si acaso? ¿Para qué anticiparte constantemente y pronosticar lo negativo?
La adaptación a los sucesos, según vienen, da flexibilidad, permite asimilar los tránsitos de la vida y crecer con las lecciones que la vida nos da a través de las experiencias. La vida es estar presente en el momento actual con honestidad, valentía, confianza, fe y entrega. Estas son energías de vida, energías de felicidad y crecimiento evolutivo.

Hay una gran diferencia entre vivir la vida y ver cómo la vida pasa.

Cada persona tiene una forma única de ver, sentir y pensar en la vida. Lo que es válido para alguien no tiene porqué serlo para otro. acompanamiento-300x180

El querer imponer ideas, foras o hábitos a otro es antinatural. La presencia respetuosa, la escucha, la empatía y la entrega amorosa son los pilares del acompañamiento en la muerte y en la vida.

¿No te parece importante saber estar en permitir, fluir y adaptarte a las situaciones, a las personas y a los momentos? ¿No te parece algo lógico en la educación tanto como en el acompañamiento a un moribundo?

La presencia respetuosa permite al otro liberar sus cargas a su manera y forma; permite aprender lo que cada cual necesita a su manera; aporta reconocimiento, paz, gratitud, amor.

Reír, llorar, hablar, callar. Cada cosa cuando toca desde el movimiento fluido de la energía del momento, con la misma naturalidad con la se respira, con la misma entrega.
Ser honesto con uno mismo en la vida, en los valores y forma personal de vivir la vida da el regalo de poder entregarse en paz y satisfacción a la muerte. Poder decir “He vivido mi vida honestamente conmigo mismo y con los demás” da el regalo de rendirse a la transformación del proceso de morir.

Como todo tránsito, la muerte es una transformación.

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El cuerpo cambia de forma, se disuelve en la tierra o se incinera en el fuego, cambia para formar parte del suelo, del aire, de algo diferente. La conciencia se libera, se transforma y sigue su viaje eterno de transformación, quien sabe si a materializar otro cuerpo o otra forma de existencia o simplemente a unirse con la totalidad.
Lo que es real, es que tu ser está compuesto de diferentes partes, unas sólidas y caducas y otras etéreas y permanentes. En ti hay un cuerpo, hay sentimientos, hay emociones, hay una esencia pura y virtuosa.
Lo que se entiende por ser humano está compuesto por diferentes dimensiones energéticas superpuestas. Cada una con un lenguaje y frecuencia específicos. Todas están interconectadas para crear la vida que hay en ti y todas se separarán en su orden en el proceso de disolución de tu muerte.

Este proceso energético transciende las creencias o ideas,
es un factor inherente a la vida humana.

dimensiones-energeticas-300x229Las creencias o ideas personales lo que generan es una realidad mental, un marco en donde experimentar este proceso que transciende las mismas.
Por ejemplo, si has vivido honesto contigo y crees en el cielo recrearás esa visión en ti, una vez que se desarrolla el proceso energético de disolución. Como tu mente estará en paz creará esa realidad satisfactoria donde descansar, evolucionar, o lo que necesites.
Si con el mismo ejemplo crees en un paraíso donde encontrarte con tu pueblo, allí será donde va
ya tu mente mientras el proceso evolutivo de tu conciencia continua.

Personalmente creo que no existen los seres humanos ateos, simplemente creo que estas personas que se auto denominan así es porque no han experimentado su ser interior.
Más allá de ser religioso está el ser espiritual y el ser humano es un ser espiritual ya que va implícito en nuestra existencia, en varios de los cuerpos energéticos de nuestro aura, de nuestra configuración energética.

Al igual que el cuerpo físico es un nivel del campo energético humano o AURA, al igual que los pensamientos, sentimientos y emociones son otros niveles, existen diversos niveles espirituales en nuestro campo energético, niveles que fomentan los valores virtuosos, la expansión de la conciencia, etc..
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El cuerpo y ciertos pensamientos, sentimientos y emociones asociadas al cuerpo se quedan en la tierra, son reabsorbidos, se desvanecen. La conciencia superior, la esencia, continua su viaje tras dejar el vehículo de esta existencia, se transforma, se libera y sigue su camino.

Renacer en vida es la oportunidad de vivir la vida con plenitud, de “VIVIR la VIDA” con honestidad, de priorizar y elegir hacia la felicidad personal, la entrega y el amor.

Al abrir las corazas y mirar a la muerte a los ojos, ésta nos muestra que lo que asusta es la vida. Ello ayuda a crear un cambio de paradigma en nuestro ser y en la forma de vivir.

Compartir, amar, aprender, enseñar, llorar, disfrutar, mostrar, expresar, sentir, respirar, cantar, meditar, estas y otras muchas son energías de vida o de muerte, según elijas.

La elección es tuya, como tu vida.

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Asier Alabarte Ventayol
Terapeuta Psico-Emocional
Máster en Hipnosis Terapéutica y Terapia Regresiva