Que es la Terapia NeuroEnergética™?

Una tesis sobre la importancia terapéutica de la interfaz neurológica entre la biofísica de las dinámicas del campo y las funciones fisiológicas.

¿Qué es la Terapia NeuroEnergética™?

La Terapia NeuroEnergética™ (TNE) es un sistema terapéutico integrativo singular que ha demostrado ofrecer ventajas para conseguir la eficacia clínica. La intención de la TNE es mejorar la eficacia del terapeuta, profundizar su comprensión del proceso terapéutico e incrementar su efectividad revelando un mapa claro de los puntos de interferencia en el complejo cuerpo-mente-espíritu. Esto nos capacita para comprender la verdadera naturaleza del fulcro que está orientando el problema del cliente, y discernir la estructura de cómo se expresa el patrón. Esto nos permite trabajar tanto con la dinámica central como con las diversas ramificaciones de un patrón dado.

            La Terapia NeuroEnergética™ tiene cuatro piedras angulares: la Biodinámica Craneosacral, la Terapia de Polaridad, la Psiconeuroinmunología (PNI) y la Psicología Transpersonal. Cada una de estas disciplinas añade un componente clave a una visión verdaderamente holística.

            La Biodinámica Craneosacral permite una aproximación terapéutica a la “energía primaria”, y las dinámicas esenciales del sistema viviente. Estas dinámicas esenciales afectan a los tejidos, a los fluidos y a la energía. Una exposición más amplia de cómo la TCSB se relaciona con estos tres campos de función está disponible en el reciente artículo “Essence and Form”, publicado en Massage and Bodywork Quarterly.

BODY, MIND, SPIRIT Detail:Center of 3 panels. SACRED MIRRORS,  Alex Grey, 1985            La Terapia de Polaridad nos ofrece una amplia comprensión del sistema energético humano. La Terapia de Polaridad también incrementa el rango de habilidades palpatorias y terapéuticas. Sin embargo, la principal preocupación de la TNE es el mapa de los puntos de interfaz (puntos de encuentro o coincidencia) entre los diversos niveles del ser. El conocimiento de este modelo nos ayuda a observar cómo la energía realiza la conversión desde la dinámica del campo y las energías organizadoras a expresiones específicas en el cuerpo-mente. Esto, entonces, nos proporciona una estructura para la vinculación terapéutica.

            La Psiconeuroinmunología demuestra cuáles son las rutas interactivas en nuestra fisiología y su relación con la mente (actitudes, creencias, procesos cognitivos). Cuando el terapeuta reconoce los circuitos de feedback auto-reforzantes que quedan condicionados en la fisiología, se da cuenta de cómo estos patrones condicionados se convierten en resonadores para nuevas experiencias. La Psiconeuroinmunología conlleva efectos que pueden favorecer mejoras de la salud o llevar a una mayor degradación, dependiendo de la naturaleza del feedback condicional. La capacidad de cambiar el enfoque de la resonancia psicofisiológica se convierte en una valiosa habilidad terapéutica.

            La Psicología Transpersonal incluye el dominio espiritual de la conciencia psicológica. Está claro que la experiencia del ser humano es algo más que sus impulsos cognitivo-conductuales. La sensación de significado y la relación con el campo mayor de la vida son rasgos esenciales del proceso de curación.

            Entender las vías que conducen a una terapia eficaz requiere un conocimiento claro del Sistema Energético Humano, de las capas de relación del Sistema Energético Humano, y una conciencia de las puertas entre dimensiones de nuestro ser. La Terapia de Polaridad las describe óptimamente, proporcionándonos un modelo claro del Sistema Energético Humano.

            La primera dinámica es la del Campo. En TCSB a este se le denomina “biocampo” (según Rollin Becker). De manera más general, en medicina energética, nos referimos a él como el campo de energía humano. El paso siguiente es el movimiento que organiza la energía en el campo. Este movimiento está descrito por los principios del movimiento de la energía que son universales en todos los campos. Como existe una dinámica de campo de que los polos están cargados, la energía circula de manera natural entre ellos. A medida que la energía se mueve a través de su campo, se establece un sistema energético central. Este sistema central está compuesto por el eje energético línea media y el sistema de chakras.

            Cada chakra resuena con cierta frecuencia, y tiene un tema central y un problema central. Esto nos ayuda a entender el nivel en el que enfocar nuestro trabajo terapéutico. Los chakras, como resonadores de frecuencia, generan niveles de resonancia armónica/ondas estacionarias con ciertos rangos de frecuencia que se han descrito tradicionalmente como los cinco elementos.

            En esta etapa nos encontramos con la primera distinción importante en las dinámicas de un sistema energético, el biocampo del organismo, el campo de conciencia: es la distinción energy-orb1entre procesos dinámicos (dinámicas de campo) y procesos jerárquicos (dominios de frecuencias resonantes; el sistema de chakras). Las dinámicas de campo están gobernadas por los principios del movimiento de la energía que definen la circulación de energía entre los polos. El proceso jerárquico involucra un descenso secuencial de la dinámica de campo a través de los dominios de frecuencia de los cinco elementos.

            En este punto surge una referencia cruzada que es interesante: los cinco elementos interactúan con los principios del movimiento de energía, distribuyéndose a lo largo de los tres polos del biocampo.

            Esta es la primera puerta de acceso al proceso terapéutico. La dinámica de campo general puede llevar a trabajar con elementos específicos y sus diversas permutaciones (trabajo visceral, dar apoyo al sistema neuroendocrino, procesamiento emocional, etc.). La otra puerta de entrada, en esta etapa, es desde la perspectiva de un elemento dado, en cuyo caso la cuestión es: ¿hacia qué polo del campo está desequilibrado este elemento y de qué manera?

            De modo que la dinámica de campo puede asumir expresiones específicas a través de un elemento con relación a su resonancia armónica, o un énfasis elemental particular producirá feedback en la dinámica de campo. En cualquier caso, ser capaz de reconocer los patrones energéticos y sus influencias estructurales y funcionales se convierte en el fundamento de un trabajo terapéutico bien dirigido.

            Otro rasgo de la Terapia NeuroEnergética™ es su descripción de las conversiones entre niveles de proceso en los sistemas vivientes (demostrable en los sistemas de vértebras). En este proceso de conversiones cualitativas y funcionales hay cinco etapas, que son las siguientes:

Primera conversión: de las dinámicas de campo al sistema de chakras, creando armonías resonantes en frecuencias específicas, descritas por los desequilibrios elementales.

Segunda conversión: del sistema energético a sistema nervioso. El sistema nervioso resonará con las frecuencias desequilibradas del campo, estableciendo expresiones análogas a su propio nivel de función.

Tercera conversión: del sistema nervioso al sistema visceral. Debido al condicionamiento previo del sistema nervioso, se produce la distonia de los órganos con relación a la dinámica neuro-energética.

Cuarta conversión: de las vísceras a los tejidos conjuntivos. A medida que las vísceras a) resuenan con el condicionamiento del sistema nervioso, y/o b) con relación a la disfunción de los órganos en estados más crónicos, la matriz de tejido conjuntivo responderá a los patrones locales y regionales. Esto crea patrones fasciales generales con relación a los problemas más primarios.

Quinta conversión: de los tejidos conjuntivos a los patrones estructurales. Los patrones del tejido conjuntivo son tendencias que, a medida que se cronifican, se solidifican en patrones estructurales en el marco del cuerpo. (En el caso de una lesión aguda que afecta directamente a la estructura y a los tejidos conjuntivos, puede producirse un 428203_260706724008608_196973703_nefecto de retorno a lo largo de los niveles anteriores de conversión.)

La Terapia NeuroEnergética™ reconoce otra ruta análoga que pasa por alto las conversiones secuenciales (descritas anteriormente) y conduce a efectos y respuestas de la totalidad del sistema. Esta ruta es la traducción del condicionamiento del sistema nervioso a los mensajes del sistema endocrino. El grado en que esto acontece es proporcional al grado en que los efectos son sistémicos, en comparación con cuando son específicos o localizados.

            Tradicionalmente este terreno ha sido explorado por la disciplina de la psiconeuroinmunología. Otras disciplinas más recientes han conducido a expresiones extremadamente matizadas sobre lo mismo que tienen el potencial de llegar lejos. Aquí un ejemplo importante es la nueva ciencia de la resiliencia psicofisiológica. Ser capaces de evaluar y educar a nuestros clientes con respecto a la conducta que aboga por uno mismo, el biofeedback afectivo y la auto-regulación creativa son verdaderas fronteras terapéuticas. Aquí es donde el proceso terapéutico da un salto al reino del potencial humano.

            Y a medida que el proceso terapéutico se orienta hacia el potencial humano, una vez más los preceptos de la psicología transpersonal se vuelven significativos. Más que las terapias establecidas que contribuyen al TNE, el modelo extendido de Terapia NeuroEnergética™ nos ayuda a promocionar el crecimiento personal y la evolución espiritual. Como fundamento para ello es necesario trabajar con la salud física, el bienestar emocional y la autoconciencia.

            Así, cuando examinamos el modelo general de la TNE, una secuencia de evaluación define qué niveles de vinculación terapéutica son más apropiados, y la secuencia para realizarlos.

serv034Proceso de selección neuroenergética: 1. Evalúa el biocampo. 2. Nota qué polos del campo están equilibrados o favorecidos. 3. Evalúa los niveles de conciencia y los temas dinámicos, expresados como chakras específicos y elementos afectados. 4. Efectos en el sistema nervioso. 5. Relaciones viscerales. 6. Triadas elementales y reflejos armónicos. 7. Membranas fasciales, tanto locales como a lo largo de trenes fasciales específicos. 8. Inercias en los fluidos, estancamientos, que así refuerzan las condiciones inflamatorias locales y los edemas. 9. Fijaciones estructurales. 10. Principios de vitalidad. 11. Integración consciente.

Así, nuestra evaluación de las relaciones neuroenergéticas define cómo involucrar el sistema viviente en el proceso terapéutico. Tres puertas permiten el acceso terapéutico con relación a la preponderancia de la energía hacia un polo del campo y su carga resonante.

Primera puerta: conciencia, temas psicoemocionales, dinámicas de campo, elementos y analogías en el sistema nervioso. El acceso a este nivel puede crear dinámicas regulantes superordenadas.

Segunda puerta: dinámicas de vitalidad. Estas se expresan en los dominios energético y fisiológico. El acceso a este nivel crea el impulso necesario para el proceso curativo.

Tercera puerta: dinámica estructural. El acceso a este nivel reduce las fijaciones al nivel físico, que a su vez comprometen la vitalidad y la autoconciencia. Si estas condiciones son lo suficientemente pronunciadas o lo suficientemente crónicas, la vinculación con otros niveles será insuficiente para los efectos terapéuticos.

Existen otros conjuntos de habilidades que potencian la práctica de la Terapia NeuroEnergética.™ De hecho, en los niveles básicos estas habilidades son parte esencial de la práctica clínica del TNenergetixE. Las habilidades verbales son necesarias para enfocar la conciencia del cliente y ayudarle a navegar el territorio del proceso de curación. Este aspecto de la TNE no implica convertirse en un consejero o psicoterapeuta profesional; no obstante, se cultivan las habilidades básicas en el diálogo terapéutico para favorecer la práctica integrativa.

            Cuando es apropiado, estar familiarizado con la resolución del trauma con relación a los recursos del sistema y con el uso de habilidades para la resolución del trauma somático son rasgos importantes de cualquier modelo de tratamiento que sea abarcante. Los efectos del shock en el sistema viviente, a microniveles o en los estados cuerpo-mente generales, definitivamente alterarán la trayectoria de curación, como se describe seguidamente.

            Un último aspecto del modelo de la Terapia NeuroEnergética™ es la noción de impases o estancamientos globales en el proceso de curación. Si alguno de estos estancamientos está activo, el proceso terapéutico solo puede emprenderse a ese nivel, porque de otro modo no ocurrirá nada beneficioso.

            El primer impase o punto de estancamiento: la estructura del cuerpo. Si existe una fijación significativa a este nivel, sea aguda o crónica, no puede ocurrir nada más hasta que haya suficiente facilidad en la estructura.

            El segundo impase o estancamiento: vitalidad. Debe haber suficiente vitalidad, tanto a nivel mensurable como intangible, para que se produzca el proceso de curación.

            El tercer impase o estancamiento: shock. Cuando hay niveles globales de shock suprimen toda la dinámica del campo. El shock localizado hace lo mismo, aunque de manera más limitada.

            Otra dimensión que la Terapia NeuroEnergética™ reconoce es la de la conciencia. Tal vez esta podría considerarse la última puerta que da acceso al proceso de curación, y al viaje del crecimiento personal y evolución espiritual.

            Este autor cree que una vez que los principios del modelo de la Terapia NeuroEnergética™ están más establecidos y las prácticas son más globalmente accesibles, la TNE tiene el potencial de realizar una aportación significativa a la comprensión general de los planteamientos integrativos del cuidado de la salud.

INFORMACIÓN SOBRE EL CURSO
clica aquí